¿Educación o aprendizaje?
Creo que una de las mayores confusiones que existen
actualmente es pensar que aprender solo puede ocurrir dentro de una clase con
un profesor. Durante años se nos ha enseñado que aprender significa memorizar
información, repetir contenidos y aprobar exámenes. Pero aprender es algo
muchísimo más amplio y humano que esto. En la asignatura de teoría de la
educación pudimos sacar en claro que educar era humanizar.
Hoy aprender forma parte de nuestra vida desde que nacemos.
Aprendemos a hablar observando a otras personas, escuchando a nuestros padres o
familia. Aprendemos de los errores, de las conversaciones, de problemas, de las
emociones y hasta de los momentos más difíciles. Muchas veces las lecciones que
aprendemos más importantes no aparecen en ningún libro.
Sin embargo, el sistema educativo tradicional ha dado
durante mucho tiempo más importancia a los resultados académicos que al
aprendizaje real, aunque parece que esto lo quieren cambiar con la LOMLOE. En
muchos casos, el objetivo parece ser sacar buenas notas en lugar de comprender
de verdad lo que estamos estudiando. Y eso provoca algo bastante contradictorio,
ya que lo único que consigue es crear estudiantes que aprueban exámenes pero
que luego no recuerdan nada al paso de unas semanas, y yo me incluyo en una de
esas estudiantes en relación a algunas asignaturas.
Y creo, que esta es la clara prueba de que memorizar no
siempre significa aprender. Hoy muchas veces estudiamos únicamente para superar
una prueba, no porque realmente entendamos o conectemos con el contenido.
El verdadero aprendizaje necesita ser comprendido de verdad,
es decir, tiene que haber curiosidad de interés. No basta con repetir
información, es necesario interiorizarla y relacionarla con experiencias o
contenidos pasados para encontrarle un sentido.
Por eso hay personas que se pasan años dentro del sistema
educativo y aun así sienten que no han aprendido ciertas cosas fundamentales
para la vida real. Al igual que en la carrera, recuerdo que antes de entrar en
la Universidad la gente me decía que se habían sacado la carrera pero que
sentían que no habían aprendido mucho.
Por ejemplo, en el colegio aprendemos matemáticas, historia
o gramática, pero pocas veces nos enseñan a gestionar emociones, afrontar el
fracaso, manejar el estrés o entendernos a nosotros mismos, cuando considero
que es algo igual de importante que debemos enseñar.
Esto no significa que la educación formal no sea importante.
Al contrario, la educación tiene un papel fundamental en el desarrollo de las
personas y de la sociedad. Gracias a ella adquirimos conocimientos, pensamiento
crítico y herramientas que nos van a servir de cara al futuro en muchas
situaciones. El problema aparece cuando reducimos la educación únicamente a
calificaciones normas y contenidos teóricos.
La educación debería ir mucho más allá de transmitir mera
información. Educar también implica formar personas capaces de pensar, de
reflexionar y de convivir. Un buen profesor no solo enseña una asignatura,
también influye en la motivación y en la manera de ver El Mundo de sus alumnos.
Seguro que todos hemos tenido un profesor que nos ha marcado para siempre, y si
lo pensamos, seguro que tenía algún valor diferenciador que no tuviese que ver
con cómo explicaba la materia.
Y precisamente aquí es donde aparece la gran diferencia
entre educar y aprender.
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